domingo, 30 de septiembre de 2012

OREMUS

Dios te salve María, Reina y Madre…
Padre nuestro que estás allí, en los Cielos…
Apiádate, Señor, de los de abajo.
Rogámoste, Señor, todos los muertos
por ese lodo humano de los hombres,
para intentar salvarlos del Averno.
Hazlo, Señor, por esas siete llagas
que chorrean amor que no entendieron.
Perdónales, Señor, te lo pedimos
los que disfrutan del banquete eterno
de estrellas, lejanía, eternidad…
al que solo invitaste a los muertos.

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